El Viaje de la Conciencia

EL HECHIZO LUNAR Y EL BAILE INTERIOR

 

La maternidad sólo es un éxito si en algún momento deja de ser necesaria.

Si esta sigue condicionando la individuación, habrá fracasado.

La función lunar ofrece al individuo un entorno seguro para poder desarrollarse y para que la conciencia algún día esté lista para emanciparse e ir más allá. Este encantamiento es orgánico y necesario, pero se va convirtiendo en un yugo a medida que se despliega la vida

La luna, la memoria, la familia, la cultura, la madre o simplemente una información inconsciente van a ser las que va a manejar las funciones del ser hasta que el hechizo se va traspasando, haciendo al ser pequeño, dependiente e inmaduro.

El sistema lunar habla de este hechizo, de la relación primigenia de amor con la madre y el molde que esta crea para todos los futuros vínculos, la forma de gestionar lo emocional y la manera de sentir necesidades, apegos y nutrición.

Uno de los principales impactos del hechizo se vive en la vincularidad, haciendo de las relaciones el principal detonador para que este pueda ser visto, reconocido y atravesado.

Y de aquí surgen muchos pactos álmicos donde un hechizo resuena con otro hechizo para generar una posibilidad de desechizamiento.

Todas las relaciones interpersonales, sobre todo las de pareja, son una escenificación externa de la relación interna del individuo consigo mismo, su baile entre lo masculino y lo femenino: el baile interior. Y mientras este baile esté coartado por el hechizo, su expresión se va a dar con patrones repetitivos y en una vibración limitada.

Nos llevamos una buena parte de la vida jugando las relaciones que querían, que tuvieron o que no tuvieron nuestros padres, con sus encuentros y desencuentros.

Cuando empezamos a jugar el baile interior desde nuestra esencia singular las formas de encuentro empiezan a darse en otra dimensión, afinándose en una forma más libre y auténtica. 

Cada ser debe habitar el hechizo personal para poder traspasarlo como prueba necesaria para conquistar la autoconciencia, siendo autosuficiente en su manera de maternarse a sí mismo, en su gestión emocional y en su vincularidad.

Esta sesión propone una profundización en tu hechizo personal, claridad para poder ver su invisibilidad y herramientas para romper el encantamiento, y por otro lado una perspectiva del baile interior único que se vive en ti, tanto en su modo base como en su potencialidad. 

Estos son dos puntos ciegos claves para conquistar el brillo y la soberanía solar y poder jugar desde allí la vincularidad.