Si esta crónica te toca, te invito a profundizar
con los textos-llave que estarán extendidos
y acompañados de diferentes dinámicas de reprogramación y alquimia en la revista
Espejo Oracular.
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La Luna Nueva en Escorpio nace de la agonía de una expiración sostenida.
Un suspiro que expulsa lo que ya fue y que viene a desordenar lo que creíamos estable.
Una invitación a descender a nuestros propios infiernos para recordar que toda vida florece sobre el humus de lo que ya murió.
Porque quien se resiste a morir, también se resiste a vivir.
Morimos a etapas, a identidades, a versiones nuestras que ya cumplieron su ciclo.
Mueren vínculos, mueren expectativas, mueren antiguos deseos.
Cambiamos de piel.
Soltamos carga.
Dejamos nudos atrás para que la intención pueda encarnarse desde un estado más honesto, ligero y maduro.
Y cada una de esas muertes —las visibles y las invisibles— es el compost del alma que prepara nuevos nacimientos.
En Escorpio, la siembra nunca se hace en la luz.
Se siembra desde la sombra,
desde lo que duele,
desde lo que no queremos mirar.
Y aún así, ahí —justo ahí— está el oro.
Dentro de la Luna nueva en el grado 28 de Escorpio está Mercurio retrógrado en Cazimi.
Es un descenso al santuario más secreto del alma.
En este punto medio de la retrogradación, Mercurio no está perdido: está purificándose en el corazón del Sol.
La inteligencia también se quema para renacer.
Es la mente regresando a su origen sagrado.
Aquí se desvela lo oculto.
Aquí se abre una grieta por donde entra la verdad que el alma había guardado para este momento.
Aquí nace una narrativa que no había podido ser pronunciada antes.
Es un ajuste fino del canal intuitivo: el pensamiento también se transforma, las narrativas se desarman desde dentro, se abre una frecuencia de honestidad radical.
La verdad que subyace debajo de todas las verdades está disponible para ser vista y nombrada.
✺ Lo que trae Mercurio en esta lunación está extendido en Espejo Oracular junto a diferentes propuestas de reprogramación mental.
Su momento da para mucho y es tremendamente alquímico.
Lilith es la maestra de ceremonia en este encuentro entre el Sol y la Luna.
Es un alineamiento excepcional y profundamente iniciático que revela una de las capas más silenciadas del alma:
La parte exiliada.
La parte indomesticable.
La parte que nunca aceptó renunciar a su verdad.
Lilith aquí no es la sombra destructiva: es la dignidad oculta que no encuentra espacio en los moldes establecidos.
La energía se vuelve más cruda, más honesta, más visceral.
Lilith amplifica la verdad reprimida, el deseo negado, la rabia antigua que pide ser escuchada, el poder espiritual que había sido desactivado, la voz que se tragó demasiadas veces sus propias palabras.
Este encuentro activa una memoria profunda de soberanía: la parte del alma que sabe quién es, incluso cuando nadie más lo recuerda.
Lilith actúa como una llama negra, un fuego subterráneo que no destruye, sino que purifica lo que se ha deformado para encajar.
Lilith en Escorpio es una terapeuta radical.
No suaviza. No adorna. No permite evasiones.
Su presencia puede traer:
— confrontación con deseos que no hemos podido admitir
— identificación de pactos de sumisión o silencio
— liberación de vergüenzas heredadas
— reconocimiento del enojo sagrado que marca fronteras y protege la vida
— recuperación del instinto sin culpa
— un despertar erótico o creativo que brota desde la raíz, no desde la forma
Es una parte psíquica que exige autenticidad total.
Aquí no cabe el autoengaño.
Aquí se quiebran los personajes, las máscaras, las narrativas complacientes.
Lilith es el retorno a la verdad cruda de lo que somos cuando nadie nos observa.
Urano en Tauro se coloca justo enfrente de Lilith, mirando esa sombra de frente.
Y lo que hace Urano es romper cadenas.
La electricidad de Urano despierta lo que Lilith guardó en lo más hondo.
El deseo ancestral recibe un rayo y se enciende.
La verdad reprimida recibe luz y quiere liberarse.
La sombra emocional se vuelve visión.
✺ El Sol iluminó a Lilith mostrando aquello que no tiene sitio pero termina ocupándo y dirigiéndolo todo.
También continúa en Espejo Oracular junto a dinámicas para acceder a la primera capa del miedo —y la herida primordial— para cortar hechizos.
La sombra no es un basurero.
Es un cofre.
Ahí están nuestros fragmentos exiliados, los aspectos negados, las emociones encapsuladas…
y también los talentos que no sabemos que tenemos.
Amar nuestra sombra en aprender a darle un lugar de amor interno a todo aquello que convocamos.
Es dejar de pelear con lo que somos, dejar de expulsar hacia afuera lo que no queremos sentir dentro.
Porque no podemos amar lo que no reconocemos.
Es recuperar el reflejo de nuestras proyecciones.
No podemos relacionarnos con lo que desconocemos.
Esta Luna Nueva nos llama a un acto radical de amor propio: reconciliarnos con esas partes internas que siempre pidieron un lugar.
No para controlarlas ni corregirlas, sino para escucharlas y devolverles su dignidad.
Cuando evitamos sentir, sufrimos.
Cuando sentimos, podemos sanar.
Cada vez que negamos la emoción, el dolor se vuelve eterno.
Cada vez que la sentimos, algo vuelve a moverse.
Una luna nueva es siempre concepción.
Un fecundación simbólica.
Aquí se gesta:
una relación más auténtica contigo misma,
una forma menos temerosa de mirar tu sombra,
un nuevo pacto de amor propio,
la capacidad de dejar morir lo que ya cumplió su ciclo,
la valentía de sentir lo que la vida trae,
la libertad que nace solo desde dentro.
Pero es una siembra oscura, fértil en lo profundo.
Nada de esto crece en la superficie.
No busques un resultado específico.
No pretendas controlar el proceso.
No hagas el descenso para obtener algo a cambio.
Hazlo como acto de amor propio.
Por ti.
Por tu alma.
Por la verdad que pulsa desde lo más hondo.
La vida sabe qué semilla necesita florecer en ti.
Tú solo cultiva el espacio y sé canal disponible para que la vida haga su trabajo.
Que la valentía y la ternura te acompañen hacia tu propia oscuridad.
Ahí está tu oro.
La transformación que más deseas en tu vida puede que se esconda en aquello que más resistes enfrentar.
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Cada edición de Espejo Oracular
es una llave.
Una semilla de revelación.
Un cuaderno vivo
que convierte el clima astrológico
en un proceso íntimo de transformación.
Aquí no solo lees sobre astrología.
También la caminas.
La sientes.
La encarnas