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18 de enero de 2026
La Luna Nueva en Capricornio conjuga finales y principios de un mismo cimiento estructural.
Sucede en el grado 29, un punto de cierre kármico, de agotamiento de estructuras y de decisiones que ya no admiten aplazamiento.
No es un inicio liviano.
Es un inicio que llega después de un cansancio antiguo, después de haber sostenido más de lo posible, después de haber intentado una y otra vez que algo funcione.
Este grado no propone arreglar lo viejo.
Propone dejar de fingir que todavía sirve.
Esta lunación inaugura la temporada de eclipses, un período de ocho semanas —del 18 de enero al 18 de marzo— donde la vida acelera, revela y empuja.
Un tiempo en el que lo que estaba oculto se va volviendo visible y aquello que sosteníamos por inercia sigue perdiendo fuerza, peso y legitimidad.
Nada se cae de golpe, pero todo lo que no sirve ya ha crujido.
Algo termina, aunque no sepamos todavía qué vendrá después.
Estamos en un tiempo liminal:
el antes ya no alcanza,
el después aún no tiene forma.
2026 ya se perfila como un año de inflexión, un año semilla, y no porque tengamos certezas, sino precisamente porque no las tenemos.
Hay un llamado interno, una dirección que no siempre sabemos explicar, pero que ya no podemos ignorar.
Algo en nosotras sabe que seguir igual ya no es una opción, aunque todavía no sepamos cómo será lo nuevo.
Algo termina.
Algo empieza.
Y no hay mapa.
Este enero, varios planetas se concentran entre Capricornio y Acuario.
Está gestándose algo en silencio.
Cuando hay tanta energía reunida en un mismo sitio, no siempre se manifiesta hacia afuera.
Muchas veces trabaja hacia adentro, en capas profundas, donde todavía no hay palabras.
Por eso esta Luna Nueva puede sentirse extraña:
como un inicio sin entusiasmo,
como un cansancio que no se explica,
como una pausa obligada antes del movimiento.
Es una incubación.
Las temporadas de eclipses alteran la percepción.
Lo que el ego suele controlar o justificar deja de funcionar, y aparecen verdades que incomodan, descolocan y, a la vez, liberan.
Esta temporada es especialmente potente porque, además de los eclipses, se activan ingresos y conjunciones planetarias históricas, configurando un verdadero cambio de era:
* 26 de enero: Neptuno ingresa en Aries
* 14 de febrero: Saturno ingresa definitivamente en Aries
* 16 de febrero: Venus reaparece como estrella de la tarde en Piscis
* 17 de febrero: Eclipse de Sol en Acuario (grado 29)
* 20 de febrero: Conjunción Saturno–Neptuno en Aries
* 3 de marzo: Eclipse total de Luna en Virgo (grado 13)
* 16 de marzo: Primera aparición de Marte en la mañana
* 18 de marzo: Cierre de la temporada con Luna Nueva en Piscis
No estamos hablando solo de eventos astrológicos, sino de un cambio profundo de ciclos vitales colectivos.
El eclipse de Sol en Acuario del 17 de febrero, también en grado 29, profundizará este proceso, anticipando el cambio nodal que se activará a mitad de año.
Y el eclipse lunar en Virgo del 3 de marzo mostrará con crudeza qué hábitos, dinámicas y exigencias internas ya no pueden seguir funcionando igual.
La Luna Nueva sucede en el último grado del signo, un grado de crisis, culminación y rendición.
Capricornio habla de estructura, autoridad interna, responsabilidad, sostén y madurez, pero su grado 29 formula una pregunta terminal:
¿Desde dónde estoy sosteniendo mi vida?
¿Desde una estructura viva o desde una armadura agotada?
Saturno está a punto de cerrar su ciclo y atravesar el útero cósmico para volver a parirse. Al otro lado y en pocos días se encontrará con Neptuno.
Esta conjunción —tensa, paradójica, profundamente iniciática— nos enfrenta a un conflicto esencial:
Saturno quiere límites.
Neptuno quiere disolverlos.
Y nosotras estamos en el medio, intentando nacer de nuevo sin garantías, sin manual, sin promesas de seguridad externa.
La Luna Nueva aquí no busca construir algo nuevo todavía. Busca detenerse y observar qué estructuras internas se han vuelto rígidas, agotadas o vacías.
No se trata solo de trabajo, metas o responsabilidades externas. Se trata de la arquitectura invisible desde la cual organizas tu vida: las exigencias que te impones, los roles que sigues habitando y las narrativas de éxito que ya no te representan.
Esta lunación revela una verdad simple y profunda:
no todo lo que te sostuvo en el pasado puede acompañarte al futuro.
Capricornio no es solo la cabra que asciende la montaña.
Es también la cola de pez que nada en aguas profundas.
Ese símbolo antiguo guarda una verdad esencial:
lo que Capricornio construye afuera nace de un territorio interno extremadamente sensible.
La coraza, la disciplina, el realismo, la autosuficiencia, no son frialdad.
Son una respuesta.
Son ese límite necesario que protege lo vulnerable.
Capricornio se vuelve estructura porque siente demasiado.
Se vuelve pragmático porque intuye la fragilidad de lo vivo.
Se aferra al orden porque conoce el caos interno, la marea, la disolución.
La cabra escala, sí.
Pero la cola de pez recuerda.
Recuerda el océano del que viene, la memoria ancestral, la herida que enseñó a no depender, la intuición que no siempre fue recibida ni comprendida.
Por eso Capricornio aprende a sostenerse solo, a no pedir, a no mostrarse vulnerable, a construir cimientos firmes para que lo sensible no se desborde.
En esta Luna Nueva, la arquitectura interna que se revisa no es solo externa: trabajo, metas, responsabilidades, estructuras visibles.
Es también la manera en que hemos aprendido a proteger nuestra sensibilidad.
La cola de pez no quiere desaparecer.
Quiere ser escuchada.
Quiere que la estructura no la niegue, sino que la contenga.
Que el pragmatismo no ahogue la intuición.
Que la responsabilidad no suprima la ternura.
Que la madurez no exija renunciar al misterio.
Esta Luna Nueva en Capricornio nos invita a reconstruir la arquitectura interna desde un lugar más honesto:
una forma de sostenernos que no esté basada en la dureza, sino en la integración.
Estructuras que nacen del sentir.
Límites que protegen la sensibilidad.
Raíces firmes que no olvidan el agua de la que provienen.
Cuando la cabra y el pez cohabitan,
la vida se vuelve más habitable.
Y lo que se construye afuera, por fin,
tiene alma.
Aunque toda Luna Nueva habla de siembra, esta trae implícita una crisis de identidad. No porque algo esté mal, sino porque ya no somos quienes éramos.
El mundo tampoco.
Puedes sentir cosas como:
* duelo por roles antiguos
* cansancio de sostener lugares que ya no representan
* dificultad para seguir contándote la misma historia
Autoridad interna: ¿quién manda dentro tuyo?
Esta Luna Nueva en Capricornio nos invita a revisar la voz interna que dirige nuestra vida.
Preguntas clave para este momento:
* ¿Mi autoridad interna es constructiva o castigadora?
* ¿Me sostiene o me exige sin descanso?
* ¿Tengo estructura interna o dependo de estructuras externas para sentirme segura?
* ¿Me trato como una buena madre o como un juez implacable?
Capricornio, en su versión madura, es el padre interno que da límites para cuidar, no para castigar.
Contención que protege y que no oprime.
Pero cuando esa energía está distorsionada, se convierte en autoexigencia, rigidez o vacío estructural.
Ninguna de esas formas puede sostener el nuevo ciclo que quiere nacer.
El ego frente al plan del alma
Una de las tensiones más profundas de esta lunación es la que se da entre el ego y el alma.
El ego quiere certezas, reconocimiento, control del resultado.
El alma quiere coherencia, aunque implique perder una identidad conocida.
Esta Luna Nueva confronta suavemente, pero sin negociación: si la estructura desde la que vives no está alineada con tu verdad interna, no se sostendrá.
Se gesta una crisis creativa silenciosa y puedes sentir que ya no encajas en lugares que antes parecían seguros, que ya no puedes sostener discursos que ya no sientes verdaderos.
Desde dónde nacen las intenciones
Lo que no se sostiene en 2026 son metas nacidas del miedo, propósitos puestos para agradar, objetivos basados en la validación externa, éxitos que no transforman.
La verdad se encarna en un nivel de radicalidad interna.
No preguntes “qué quiero lograr”.
Pregunta:
¿desde dónde quiero vivir?
¿qué estructura interna necesito para ser fiel a mi verdad?
¿qué ya no estoy dispuesta a sostener?
La diferencia no está en la meta, sino en la intención.
Las intenciones nacidas desde el ego buscan resultados.
Las nacidas desde el alma transforman el camino.
Un año sin garantías (y por eso mismo, vivo)
2026 no promete estabilidad.
Promete coherencia.
No hay respuestas externas suficientes.
La única brújula válida es interna.
Este es un año que pide humildad, entrega y coraje.
Un año para dejar de escalar montañas que no son tuyas.
Un año para aceptar que lo que parece fracaso también forma parte del camino.
El verdadero propósito de sembrar en esta Luna Nueva no es controlar el resultado. Es hacer un acto de fe.
Poner el ego al servicio del alma.
Aceptar la incertidumbre.
Sostener el proceso interno, no solo el logro externo.
Esta Luna Nueva en Capricornio marca el inicio de un camino que no será cómodo, pero sí auténtico.
Y eso, en este punto del ciclo,
es todo lo que importa.
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Si sientes que este umbral te toca de cerca, que algo se mueve por dentro pero aún no logras ponerle palabras, una lectura de tránsitos puede ayudarte a traducir el momento.
La carta natal muestra dónde se están cerrando las viejas arquitecturas, qué partes de tu vida ya no pueden sostenerse como antes y en qué zonas está pidiendo nacer una nueva estructura interna.
Los eclipses no actúan igual para todas: caen en casas distintas, activan memorias diferentes y despiertan preguntas muy concretas sobre identidad, vínculos, vocación, cuerpo y propósito.
La lectura en este tiempo busca dar contexto, iluminar el proceso que ya está en marcha y ayudarte a reconocer desde dónde estás sosteniendo tu vida hoy, que se derrumba y que se empieza a abrir.
Acompañar este momento con conciencia puede marcar la diferencia entre resistir el cambio o habitarlo con más presencia, honestidad y responsabilidad interna.
Si te resuena, puedes solicitar una lectura de tránsitos y carta natal para explorar cómo esta Luna Nueva, la temporada de eclipses y el año semilla 2026 se expresan específicamente en tu camino.