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6 de enero de 2026
Venus conjunción Sol en Capricornio
Allá por el 28 de noviembre Venus se encontró con Lilith y su luz desapareció del cielo. Desde ese momento la diosa se precipitó tras la cara oculta del Sol, donde ahora pierde la conexión electromagnética con la Tierra para depurar su función celeste.
El 6 de enero es la conjunción exterior Venus – Sol y representa el punto medio de su ciclo sinódico, la mitad exacta del actual pétalo de Aries, donde Venus cae al Sol.
Este es el tránsito por el corazón de su inframundo, donde después de desnudarse de todos sus atributos, debe ofrendarse a sí misma para poder renacer más auténtica y acorde con el tono del pétalo de Aries.
Aquí, el deseo no puede sostenerse con imágenes, vínculos o promesas. Aquí toda belleza debe ser despojada de forma para revelar su esencia.
Este es el momento del Sol negro.
Donde la luz quema sin iluminar.
Donde el fuego no calienta, sino que reduce a lo esencial.
En el descenso atravesó siete puertas. En cada una dejó un atributo, un poder, una forma de gestión, una identidad. Como un precio para reencontrarse consigo misma. Nada de lo que pertenece al mundo de arriba puede cruzar intacto al reino de Ereshkigal.
Así llega Venus a su núcleo: desnuda, sin ornamentos, sin relato.
Y allí, en el centro del proceso, no la espera una enemiga, sino su hermana, la Reina del Inframundo.
Ereshkigal no la consuela.
No la redime.
No le ofrece salida.
Abraza desde el lugar donde no hay separación entre el dolor y el amor. Es un abrazo de muerte, donde la pérdida no se explica: se sostiene.
Ese abrazo no busca sanar: busca detener la huida. Obliga a Venus a quedarse con lo que duele sin transformarlo en sentido.
Este es el rito de paso del deseo.
La muerte de la proyección.
La caída de la imagen de amor que necesitaba ser reconocida para existir.
En este punto del ciclo, Venus muere como diosa visible para recordar su naturaleza invisible. No como carencia, sino como potencia latente.
Todo lo que no es auténtico se disuelve.
Todo lo que dependía del reflejo del otro se apaga.
El mundo de afuera puede sentirse suspendido.
Los vínculos entran en silencio. O en conflicto.
La pulsión se repliega.
No porque haya terminado, sino porque está siendo reconfigurado desde la raíz.
Aquí no se pide acción.
No se pide definición.
Se pide atravesar el rito de paso.
Se pide permanencia.
Permanecer en el no saber.
En el vacío fértil.
En el punto exacto donde el amor deja de ser búsqueda y se vuelve sustancia.
Este es el corazón del inframundo: el lugar donde Venus recuerda que amar no es adornar la vida, sino habitarla incluso cuando duele. El lugar donde el deseo deja de reclamar y aprende a escuchar su propia fuente.
Nada asciende igual después de este cruce.
Nada regresa con la misma forma.
Y aunque todavía no sea visible,
algo comienza a moverse en las profundidades.
Un pulso nuevo se prepara.
Una fuerza que vendrá a sostener el regreso, a ofrecer el agua y el alimento de la vida para que el amor, transformado, vuelva a respirar en la superficie.
Pero aún no.
Ahora, Venus permanece ausente.
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Este mapa que ofrendo aquí es una síntesis viva del ciclo:
Muestra el viaje de Venus en su despliegue por el Pétalo de Aries entre marzo de 2025 y octubre de 2026, con las fechas de los portales y los eventos más destacados de este ciclo.
Es una llave de entrada.
El gráfico dibuja un proceso de creación.
Enseñando a desear desde lo auténtico, a iniciar más allá de la memoria y a habitar el yo como territorio vivo.
Aquí Venus no busca reflejo: enciende origen.
Su recorrido describe un pulso completo de vida, sostenido por un movimiento ritual de ascenso y descenso.
Venus en el Pétalo de Aries nos recuerda que amar
también es un acto de nacimiento.
He creado también una versión extendida del mapa que puedes comprar.
Una cartografía completa del recorrido de Venus a lo largo de todo el pétalo, donde se despliegan:
– las fases visibles e invisibles de Venus
– el descenso al inframundo y el tiempo de gestación en la oscuridad
– el ascenso como estrella vespertina
– los puntos de máximo brillo, elongación y desaparición
– los centros activados en cada tramo del ciclo
– los diálogos con otros planetas y los momentos de máxima activación
– el Venus Star Point como semilla y como cierre del proceso
Este no es un mapa para consultar rápido.
Es un mapa que habla de cómo se despliega Venus en el cuerpo del tiempo,
para acompañar procesos creativos, vinculares y vitales a lo largo de todo el ciclo.
La versión extendida es
el recorrido completo de Venus por la Escuela de Aries,
una forma de leer el tiempo desde el deseo,
una pedagogía venusina encarnada.
Esta versión extendida es para quien quiere seguir el proceso entero, para quien siente que este tránsito es fundacional y para quien trabaja con cuerpo, ciclos, símbolos, procesos largos
Una guía para quienes sienten que este tránsito de Venus no es solo informativo, sino iniciático.