El Viaje de la Conciencia

ACOMPAÑAMIENTO CON CARTA NATAL INFANTIL

La mejor manera de poder acompañar a nuestros hijos es poder ver el mundo desde sus ojos.

Abrir la puerta a esta mirada es poder ver cómo perciben el mundo, cómo perciben a los padres, y sobre todo ver y sentir su forma de percibir la realidad para aprender a acompañarlos y sostenerlos de formas más amorosas.

La carta natal representa un entorno energético, y en el caso de un niño/a, este entorno aún no está conquistado, lo cual implica que aún no se identifica con la mayor parte del campo energético que convoca, sintiendo toda la realidad como algo ajeno a él/ella.

Esto trae una gran revelación y es que la carta de un niño, sobre todo en sus primeros 10 años, la encarnan más los padres y el entorno del niño que el propio niño.

Este proceso de acompañamiento con la carta de un niño nos permite entender cómo se siente seguro, nutrido y amado y cuáles son sus necesidades; comprender sus puntos susceptibles, sus potencialidades y lo que vienen a expresar y ordenar.

Un niño es fruto del amor de sus padres, y esa historia de amor sigue desarrollándose en él, convirtiéndose en su propia relación interna, y haciendo del niño un sensor externo que revela la calidad de la relación de los padres, sea cual sea la situación de estos.

Es importante señalar que este acompañamiento es más para los padres que para el niño, ya que en el niño no hay nada que cambiar, y sí en la mirada de los padres y en toda su proyección, para aprender a ver y escuchar de una forma responsable y amorosa.

La llegada de una nueva vida a una familia viene a actualizarla, a base de expresar todo lo no expresado en sus antecesores, poniendo luz en la sombra, que no es más que el inconsciente que termina gobernando nuestra vida.

Y a la vez que el niño expresa los asuntos de sus padres, hay una propuesta para que los padres rescatemos la parte pura e inocente de nuestro niño interior, del cual el hijo sólo es una constelación externa.

El niño es una constelación externa del niño interior de los padres.

El niño siempre expresa lo que los padres no expresan.

El niño solo puede amar como fue amado.